SIDA, ESTIGMA y DISCRIMINACIÓN GUÍA PRÁCTICA de
Alejandro Brito Lemus
IntroduccIón
7
cApítuLo 1
1 1 El VIH/sida a través de los medios
Actuar para conseguir la cobertura adecuada
cApítuLo 2
1 9 Sida, derechos humanos y medios de comunicación
Definición de conceptos El papel de los medios
cApítuLo 3
3 1 Cómo funcionan los medios de comunicación
Categorías, tipos, formatos Política editorial
cApítuLo 4
3 9 Cómo se construye la noticia
El Camino que recorre la noticia Las fuentes Los géneros
cApítuLo 5
5 1 Elaborando una estrategia de medios
Preguntas clave
cApítuLo 6
6 3 La relación con los medios
Monitoreo de medios Crear una lista de medios ¿Por dónde comenzar?
cApítuLo 7
6 9 ¿Cómo capturar la atención de los medios?
El imperativo del valor noticioso Elementos del valor noticioso Aprendiendo a elaborar frases efectistas
cApítuLo 8
7 9 Herramientas
Planeando un evento de medios Elaborando boletines de prensa Organizando conferencias de prensa Hablando en los medios Entrevistas y debates en vivo Enviar cartas al director Otras estrategias de abogacía en los medios Inserciones pagadas
1 0 9 comentArIo fInAL
“Los medios son sin duda el principal recurso contemporáneo de expresión y comunicación culturales: quien pretenda participar activamente en la vida pública necesariamente tendrá que utilizar los modernos medios de comunicación social” .
D. BuckinghamI
En la sesión de un taller para periodistas donde se discutía el uso de los términos correctos en la cobertura informativa del VIH/sida, una periodista concluía que las organizaciones civiles “han educado a los medios”. Y no le falta razón. Se lo hayan propuesto o no, de manera pragmática o planeada, las y los activistas de lucha contra el sida han logrado incidir en los medios de comunicación. La movilización comunitaria en defensa de los derechos de las personas afectadas ha tenido, sin duda, impacto en el mejoramiento de la cobertura informativa sobre ese tema.
El acercamiento a los medios ha sido definitivo para lograr respuestas satisfactorias a algunas de las demandas enarboladas en el combate a la epidemia del VIH. Sin embargo, ese acercamiento no siempre ha sido planeado y pensado de manera estratégica. Presionadas por las circunstancias, muchas veces las organizaciones civiles recurren a los medios informativos como reacción a la coyuntura inmediata. Sus llamados a la prensa no siempre forman parte de una estrategia diseñada para alcanzar una meta.
Los modernos medios de información ofrecen, sin duda, un potencial enorme como impulsores del cambio social. Pueden ser en la práctica poderosos aliados para desactivar los mecanismos del estigma que pesa sobre el VIH/sida y enfrentar la discriminación que padecen las personas afectadas.
En primer lugar, los medios pueden proporcionar la visibilidad pública suficiente para que un problema o asunto se considere prioritario en las agendas políticas. La visibilidad mediática valida modos de vida, da legitimidad a una causa y otorga credibilidad a las personas que la promueven.
I Buckingham, Educación en medios. Paidós, Barcelona, 2005.
En mucho, el problema del estigma es un problema de visibilidad. La imagen que domina sobre las conductas, los modos de vida y las personas estigmatizadas es un retrato distorsionado por el prejuicio y el desconocimiento. Al estigma se le combate con mayor visibilidad.
Es necesario romper el círculo vicioso que parte del estigma, conduce a la discriminación y de ahí a la violación de los derechos humanos de las personas que viven con el VIH. Una acción encaminada con ese propósito, conduce algunas veces a romper con el anonimato: “He sufrido discriminación, rechazo, despidos laborales y he llegado a exponer mi situación en público, porque no había otra forma de reclamar derechos”,II según narra Odir Miranda, activista salvadoreño con VIH, al corresponsal de un periódico mexicano.
Ampliar el número y el volumen de las voces de las personas que viven con VIH/sida en los medios de comunicación masiva debe formar parte de una estrategia dirigida a reducir el estigma y la discriminación asociados a la epidemia.
Sin un acercamiento planeado a los medios informativos, sin la elaboración de una estrategia de medios, no será posible aprovechar todo el potencial que ofrecen como agentes del cambio social.
La presente guía apunta en esa dirección. Está diseñada para orientar y potenciar el trabajo de las organizaciones civiles con los medios de comunicación. Para hacer de ese trabajo una labor más sistemática, más eficaz y más estratégica.
II Juan José Dalton, El Universal, noviembre 30 de 2005.
cApítuLo I
Nadie duda del rol fundamental de los medios de comunicación masiva en el control de la epidemia del VIH/sida. La gran mayoría de la población identifica –por encima de los centros de salud, las escuelas y las familias–, a la televisión, a la radio y a los diarios como sus fuentes principales de información sobre el tema.1
Por su gran alcance, los medios masivos de comunicación son el vehículo irremplazable para hacer llegar al conjunto de la población los mensajes preventivos y de autocuidado para evitar infecciones. En este sentido, dichos medios cumplen un rol complementario a las campañas públicas de prevención.
En un contexto determinado, la influencia de los medios masivos de comunicación puede incluso tener efectos inmediatos en el comportamiento de las personas: cuando se difundió, por ejemplo, la noticia sobre el diagnóstico positivo del jugador de basquetbol Earvin Magic Johnson: las pruebas de detección del VIH en Estados Unidos se incrementaron 29 por ciento.
Sin embargo, en un contexto general se ha comprobado el alcance limitado de estos medios en materia de prevención. A diferencia de otros problemas de salud, que pueden ser controlados proporcionando la información pertinente a la población, en el caso de la epidemia del VIH/sida se ha demostrado que la sola información no basta para cambiar comportamientos individuales de riesgo.
El VIH/sida es un problema de salud muy complejo que requiere de otros abordajes que van más allá de la difusión del conocimiento necesario para prevenir infecciones.
Pero si bien la labor informativa de los medios en torno al sida tiene poco impacto en las conductas de las personas, existe un amplio consenso en asignarle una influencia decisiva en otros niveles:
1 The Media and HIV/AIDS: Making a difference. Onusida y Kaiser Family Foundation. 2004.
Lo anterior significa que en el caso del VIH/sida los medios pueden cumplir de manera más eficaz una labor de sensibilización, presión política y cambio social. Es decir, que pueden tener una mayor influencia en el cambio de políticas públicas que en el cambio de los comportamientos de riesgo de las personas.
El Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/sida (Onusida) asegura que una cobertura noticiosa constante y objetiva puede lograr que los políticos y funcionarios de alto nivel tomen a la epidemia de manera seria y, en consecuencia, destinen los recursos necesarios para financiar programas adecuados de prevención y tratamiento.2
En algunos países, el acceso universal a los costosos tratamientos antirretrovirales no hubiera sido posible sin antes lograr un posicionamiento del tema en la opinión pública a través de los medios informativos. Por lo regular, los gobiernos y congresos legislativos accedieron a aprobar los presupuestos necesarios para cubrir la demanda total de medicamentos para tratar el sida una vez que el tema fue ampliamente debatido en los medios.
La promulgación de leyes específicas y de protección de derechos a las personas afectadas en varios países son otros ejemplos que ilustran muy bien el impacto de la cobertura informativa acerca de la epidemia al nivel de la toma de decisiones.
2 Ídem.
En las polémicas desatadas por la promoción del uso del condón o de otras medidas preventivas controvertidas –como el reparto de jeringas desechables entre usuarios de drogas inyectables para disminuir riesgos de infección–, impulsadas por las autoridades de salud, los medios de comunicación pueden jugar un papel determinante en la inclinación de la balanza hacia uno u otro lado. De ahí la importancia de que las voces del activismo contra el sida se escuchen en estos espacios y foros de discusión y debate mediáticos.
La relación de la prensa escrita y electrónica con el tema del VIH/sida no ha sido del todo armónica, por el contrario, se trata de una relación marcada por tensiones y contradicciones. Comunicadores y periodistas han recibido muchas críticas por parte de activistas y educadores que cuestionan su manera de abordar el tema.
Estas son algunas de las críticas más constantes:
Por otro lado, algunos comunicadores e informadores ya no perciben al VIH/sida como noticia, “no estamos ante un tema novedoso”, arguyen. Aparentemente, sobre esa epidemia ya se dijo todo lo que se tenía que decir.
“el VIH es aburrido”. “es un tema trillado del que el público parece estar fatigado” “La gente ve ‘Sida’ y su mirada se vuelve vidriosa. no quieren leer al respecto” “cambian de página o de canal” .
Comentarios de periodistas de varios países
A pesar de representar una tragedia de grandes dimensiones, el impacto de la epidemia sobre los individuos y la sociedad es lento y gradual, aunque potencialmente devastador, y además se deja sentir en mayor medida sobre quienes ya viven en una situación trágica permanente que ya no llama la atención.
“El sida carece del dramatismo de la guerra”; “Los problemas sociales con plazos largos y prolongados suelen volverse tediosos”, sostienen algunos periodistas. La sobresaturación del tema conduce a la falta de interés en las salas de redacción o producción de noticias.
En estas condiciones, la cobertura de la epidemia del VIH/sida se vuelve rutinaria. Los reporteros se conforman con sólo reproducir los cables de las agencias internacionales de noticias o los boletines de prensa de las autoridades de salud.
Pero más que ver esta percepción negativa como un obstáculo, tenemos que planteárnosla como un reto.
Si bien hay muchas cosas en contra impidiendo una cobertura adecuada de la epidemia del VIH/sida y de las personas que lo padecen, existen también oportunidades que pueden ser aprovechadas por los actores sociales interesados en el control de ese problema de salud.
En primer lugar, es necesario entender que el mejoramiento de la cobertura informativa sobre el VIH/sida no depende sólo de los editores, productores y periodistas sino también de la acción misma de las y los activistas. Las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones comunitarias pueden jugar un rol más preponderante como fuentes expertas de información. De hecho, algunos han alcanzado cierto grado de credibilidad y confiabilidad en los medios. En un monitoreo de medios impresos, las organizaciones civiles figuran como la tercera fuente de información a la que recurren los y las periodistas. Una de cada diez notas informativas sobre el tema del VIH/sida menciona a algún vocero de dichas organizaciones como la fuente principal de la nota.3
La agenda periodística de los medios no está determinada sólo por los directivos y sus consejos editoriales, también los actores sociales pueden logar influir en lo que se publica y transmite. Su acción debe lograr encaminarse a que sus voces se escuchen por encima de los “altavoces” que utilizan quienes participan de manera preponderante en el debate político.
Aquellos interesados en mejorar la cobertura mediática sobre el VIH/sida, deben reconocer que son ellos mismos, y aquellos a quienes representan, los que tienen el poder de influir y desarrollar una agenda de abogacía para los medios.
Joanne Stein4
La participación de las y los activistas debe estar enfocada a incidir para que los medios aborden de manera central los aspectos sociales de la epidemia. “Tomen la iniciativa de exhibir la forma en que el VIH/sida exacerba los prejuicios sociales, las desigualdades económicas, la prácticas discriminatorias y las injusticias políticas”.5
3 Antonio Contreras, et al. Estigma y Discriminación asociados al VIH/sida. El papel de los medios. Monitoreo de Medios impresos. Informe de resultados. Letra S, Sida, Cultura y Vida cotidiana AC. México. 2004. 4 Joanne Stein, What’s News. Perspectivas on HIV/AIDS in the South African Media. Centre for AIDS Development, Research and Evaluation (Cadre). Johanesburgo. 2002. 5 Ídem.
Hay que convencer a las y los periodistas de que lo trillado no es el tema en sí mismo sino los enfoques que dominan en su cobertura, muy concentrados en los aspectos médicos y científicos.
Existe la ventaja de que los periodistas están ávidos de nuevos enfoques para abordar la epidemia. Algunos editores y productores de noticiarios manifiestan su disposición a encontrar ángulos frescos, pero se quejan de la falta o de plano de la negación de acceso a las fuentes especializadas.
La labor de las organizaciones civiles aquí es facilitar el acceso a dichas fuentes, fungir como intermediarias entre el personal de los medios y las fuentes especializadas. Lograr que los profesionales de los medios las identifiquen como referente útil en la búsqueda de información. Por el poco tiempo que disponen, resulta muy útil ofrecerles una base de contactos que especifique áreas de conocimiento experto.
Por otro lado, hay que tomar en cuenta que la mayoría de los y las periodistas no se ocupan de un solo tema, el periodismo especializado es muy escaso, por ello el proporcionarles ideas para una historia o líneas posibles de investigación, a través de una hoja informativa, un sitio de internet o del contacto personal, sin tratar de imponer enfoques ni puntos de vista, resulta de mucha ayuda y utilidad.
Las onG y las organizaciones comunitarias necesitan desarrollar un “saber mediático” y asegurar así que las respuestas innovadoras frente a la epidemia reciban una cobertura adecuada en los medios y ganen credibilidad.
Joanne Stein
En particular, resulta de la mayor relevancia atraer la atención de los medios sobre un tema que, a pesar de su importancia en el control de la epidemia del VIH, ha tenido poca cobertura informativa. Nos referimos al estigma y la discriminación ligadas al VIH/sida. Tema que abordaremos en el siguiente capítulo.
cApítuLo II
Se ha identificado al conjunto de estigmas que pesan sobre el VIH/sida y las personas que viven con el virus, junto con la discriminación derivada de ese estigma, como los principales obstáculos para lograr el control de la epidemia.6
El estigma ligado al VIH/sida tiene su origen en la desinformación, en el miedo irracional al “contagio”, en los prejuicios sobre determinadas conductas sexuales y modos de vida; afecta sobre todo a los sectores de la población más golpeados por la epidemia (los y las trabajadoras sexuales, los hombres homosexuales, los usuarios de drogas inyectables), grupos que han sido estigmatizados desde el pasado.
El estigma ha retrasado y obstaculizado las respuestas dadas a la epidemia, ya que reduce la eficacia de los programas preventivos y limita el alcance de los servicios de atención y de tratamiento. Por sentir que no pertenecen a los “grupos de alto riesgo”, muchas personas no se protegen y corren riesgos en su vida sexual. Por el temor de verse asociadas a las personas o conductas estigmatizadas, las personas no acuden a realizarse la prueba de detección del virus. Por sentirse culpables y avergonzadas, por el temor al rechazo y a la discriminación, las personas diagnosticadas seropositivas al VIH lo callan, no acuden a los centros de salud, se aíslan y no protegen a sus parejas. El poder del estigma es tal que incluso imposibilita a las personas afectadas a realizar acciones en defensa de sus derechos.
En este proceso de estigmatización o desvalorización de las personas que viven con VIH/sida, se establece un círculo vicioso: el estigma conduce al rechazo y a la discriminación; y la discriminación da pie a las violaciones de los derechos humanos, lo que a su vez legitima el estigma, y el círculo comienza de nuevo y se repite una y otra vez.
6 Peter Aggleton y Richard Parker. Marco conceptual y base para la acción: Estigma y discriminación relacionados con el VIH/sida. Onusida. 2002.
1
El círculo vicioso del estigma y la discriminación7
7 Reducción del estigma y la discriminación relacionados al VIH/sida en México. Informe final, INSP y Policy Project. 2004
Para decirlo de alguna manera, el estigma es el ingrediente activo de la discriminación.
Por otro lado, los medios de comunicación, debido a su gran poder de persuasión y el alcance masivo de sus mensajes, pueden contribuir enormemente a desactivar esos estigmas o a reforzarlos. Por ello, es necesario entender primero cómo actúan los fenómenos del estigma y la discriminación, para después diseñar
Estigma. Al estigma se le define como una marca social oprobiosa y desacreditadora que se impone a una persona o grupo de personas por el solo hecho de presentar o atribuírsele una característica, un comportamiento o un rasgo que la distingue de las demás y que es considerado inferior, indeseable, devaluado, deshonroso o desviado. Esas características pueden ser físicas, étnicas, sexuales, condición de salud o de otra índole que pueden presentarse entremezcladas en una suerte de doble o múltiple estigmatización.
De esta manera, la persona estigmatizada sufre el deterioro o la distorsión de su verdadera identidad.
el estigma es una poderosa marca social desacreditadora e ignominiosa que cambia radicalmente la manera como los individuos se ven a sí mismos y son vistos como personas.
A. Alonzo y N. Reynolds8
Discriminación. Es un trato injusto, desigual, arbitrario e injustificable dado a una persona a partir de su condición social, física, de salud, étnica, sexual, religiosa, política o de otra índole que anula o vulnera sus derechos humanos y la igualdad de oportunidades.
Se entenderá por discriminación toda distinción, exclusión
Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación
8 Citado por Theodore de Bruyn. Diversity, Stigma, Discrimination and Vulnerability. HIV/AIDS and Discrimination: A Discussion Paper. Canadian HIV/AIDS Legal Network and Canadian AIDS Society. Montreal. 1998.
e s t i g m a y d i s c r i m a c i ó n r e l a c i o n a d o c o n e l v i h/s i d a
Sobre las personas que han contraído el VIH recae, en primer lugar, la sospecha por la forma cómo lo contrajeron. Por tratarse de un virus que se transmite mayoritariamente por vía sexual, a la epidemia del VIH se le asocia con conductas sexuales “desordenadas” o calificadas de “inmorales” como la “promiscuidad” sexual, la infidelidad conyugal, el sexo entre varones y el trabajo sexual. Es decir, con conductas y grupos sociales que arrastran desde el pasado un poderoso estigma desacreditador. Esta asociación se originó por el hecho de que en un inicio las poblaciones más afectadas por la epidemia del VIH fueron los hombres homosexuales y las trabajadoras sexuales, a quienes se sumaron posteriormente los usuarios de drogas inyectables.
A pesar de que la composición y el comportamiento de la epidemia ha variado a lo largo de los años, afectando a otros sectores de la población, las ecuaciones sida = homosexualidad, sida = prostitución, sida = promiscuidad sexual, y sida = a uso de drogas, aún dominan la mentalidad colectiva, de tal manera que el comportamiento de una persona diagnosticada VIH positiva se pone de inmediato bajo sospecha. Una cuarta parte del personal de salud de los hospitales públicos, por ejemplo, piensa que la homosexualidad es la causa del sida en México.9
La sospecha conduce a la culpa. A las personas VIH positivas no sólo se les responsabiliza de haberse infectado, por una supuesta “falta” o “mala conducta”, sino que también se les culpa de expandir la epidemia, de “contagiar” a otras. De tal manera que una persona con VIH/sida se percibe como una amenaza para los demás, y por esa razón es rechazada y discriminada.
Entrevistados para un estudio sobre el estigma en los hospitales públicos mexicanos, casi las tres cuartas partes de las enfermeras, médicos, trabajadoras sociales y personal administrativo opinó que las personas que viven con VIH/sida eran culpables de su condición. 86 por ciento está de acuerdo en que la prueba del VIH debe ser obligatoria para los trabajadores sexuales, mientras que 66 por ciento dijo que también debe ser obligatoria para los homosexuales.10 Además, 60 por ciento expresó que se debería prohibir a las madres VIH positivas tener bebés, a pesar de la existencia de tratamientos antirretrovirales que previenen con mucho éxito la transmisión perinatal del VIH.
9 César Infante, Magali Cuadra, et. al. “El estigma asociado al VIH/sida: el caso de los prestadores de los servicios de salud en México”, en Salud Pública de México, vol. 48, núm. 2, marzo-abril de 2006. Instituto Nacional de Salud Pública. México. 10 Ídem.
El injustificado miedo al “contagio” es lo que hace del VIH/sida una temible amenaza. El peso del estigma lleva a mucha a gente a evitar cualquier contacto con las personas que viven con VIH/sida a pesar de conocer las vías de transmisión del virus. Y de este injustificado temor no escapa, incluso, el personal de salud. Un sorprendente 34 por ciento de los trabajadores y trabajadoras sociales y psicólogos de las instituciones públicas de salud que atienden a personas con VIH/sida considera que por su trabajo tienen un alto riesgo de infección.11
En particular la fuerte asociación que aún persiste del VIH/sida con la muerte fortalece el terror al “contagio”. En la lógica del estigma, el sida, y posteriormente la muerte, vendría a ser el merecido castigo de un comportamiento “perverso”, “inmoral” o “irresponsable”.
Estigma interno. El estigma puede tener tal poder de persuasión que muchas veces influye en la manera como las personas estigmatizadas se perciben a sí mismas, lo que se conoce como “estigma interno” o interiorizado.
El estigma construido alrededor del VIH/sida también repercute en la forma como las personas que lo padecen se valoran a sí mismas, pues interiorizan las reacciones negativas que reciben de su entorno y de las demás personas. En primer lugar, hace que las personas diagnosticadas VIH positivas se culpen a sí mismas de su situación y se sientan avergonzadas. Estos sentimientos negativos conducen a la depresión y al miedo a la reacción de los demás. Lo que a su vez motiva el aislamiento y el ocultamiento de la persona afectada.
Las personas con el virus temen la reacción de los otros y esto les obliga a mentir sobre su enfermedad. el ocultamiento consiste en una serie de estrategias más o menos complejas que las personas han adoptado, a fin de salvaguardar su confidencialildad y de esta manera evitar el rechazo. entendemos este fenómeno como un mecanismo de defensa, generado por un ambiente poco favorable para que las personas expresen su estatus con libertad y con la seguridad de no ser discriminadas, estigmatizadas
o rechazadas.
Informe de la Red mexicana de Personas que viven con VIH/sida
11 Ibídem.
El estigma interno es perjudicial en sí mismo, pues inhabilita a las personas con VIH/sida para tomar en sus manos el control de sus vidas. Por ejemplo, para protegerse de posibles reinfecciones y tomar medidas para proteger a sus parejas, para tener un rol proactivo en el control de la epidemia, y para llevar a cabo acciones afirmativas en defensa de sus derechos.
Si perciben que su confidencialidad está de por medio, y con ello se arriesgan a perder su trabajo y, por tanto, su seguridad social, pocas personas se animarán a demandar por discriminación y defender sus derechos humanos.
En suma, el estigma distorsiona la realidad, impide el entendimiento cabal de un problema de la magnitud del VIH/sida. Hace que la culpa y la responsabilidad recaigan sobre los individuos y oculta los factores sociales, económicos y culturales, en particular el rol que juegan las desigualdades sociales y de género, que hacen que unas personas más que otras estén expuestas mayormente al riesgo de infección.12
12 Reducción del estigma y la discriminación relacionados al VIH/sida en México. op. cit.
2
En un monitoreo de medios impresos realizado en tres estados del país, se encontraron niveles bajos de estigma ligados al VIH/sida.13 Las asociaciones del sida con la muerte y con la homosexualidad masculina, origen de los estigmas más extendidos, han perdido presencia en los diarios. El estigma relacionado con el comportamiento homosexual está más presente que el estigma de vivir con VIH/sida.
En general, se ha registrado una mejoría en el manejo periodístico de la información y la terminología referente al VIH/sida y las personas afectadas por la epidemia. El empleo de términos y expresiones peyorativos está menos presente. El uso correcto de las palabras y términos se ha ido homogeneizando en los medios.
En contraste, lo que destaca es la baja presencia y representación en los medios de las personas que viven con VIH/sida. Son otros los actores que hablan por ellas. Las personas que viven con VIH aún carecen de voz propia en los medios. La epidemia del VIH/sida es uno de los problemas de salud que reciben mayor atención mediática, por lo mismo resulta paradójica la ausencia de las personas directamente afectadas en la cobertura periodística.
Por otro lado, el número de denuncias por discriminación debido al VIH/ sida reportadas por la prensa también resultó bajo.
Una intervención destinada a disminuir el estigma y la discriminación debe enfocarse en promover una mejor y mayor presencia de las personas que viven con VIH/sida en los medios, aportar el punto de vista de las personas afectadas. Los testimonios personales de vida también tienen valor noticioso y pueden contribuir al entendimiento cabal de la epidemia.
La gente se ve a sí misma, sus valores y aspiraciones representadas
o no en los medios. en la medida en que la gente se encuentre representada a sí misma en los medios, encontrará sus propósitos y actividades validadas.
G. Spears y K. Seydegart14
13 Antonio Contreras, et al. op. cit. 14 G. Spears y K. Seydegart. Who makes the News? Global Media monitoring Project 2000. World Association for Christian Communication. Estados Unidos
2
cApítuLo III
En términos generales, a la comunicación se le define como un “proceso de transmisión de un mensaje entre un emisor y un receptor a través de un medio, que requiere un código común a ambos”15. De esa definición se desprende que un medio es el vehículo que permite la comunicación indirecta entre personas, es decir, el instrumento que garantiza que un mensaje llegue a su destinatario.
Los medios de comunicación son los grandes intermediarios en ese proceso de emisión y recepción de mensajes. Son el puente entre la fuente de la información (un suceso, una persona, una institución, o un documento) y el receptor de dicha información (otra persona, la sociedad en su conjunto o un sector de ella). Por lo mismo, no nos ofrecen un reflejo fiel de la realidad sino representaciones e imágenes parciales de la misma que influyen inevitablemente en la percepción general del mundo. “Los medios intervienen: no nos ponen en contacto directo con el mundo, sino que nos ofrecen versiones selectivas del mismo”.16
La información no pasa linealmente de los medios a las y los receptores, toda vez que en dicho proceso se mezclan distintos intereses políticos y económicos, visiones ideológicas, niveles de capacidad y/o conocimiento y muchos otros factores. Lo que se refleja en la política editorial del medio.
En México, como en otros países, a pesar del proceso de democratización política, la tendencia es hacia la concentración cada vez mayor de los medios de comunicación en unos cuantos grupos corporativos. Así como también hacia la integración de diferentes medios impresos y electrónicos en un mismo grupo.
15 Gran Diccionario Enciclopédico. Grijalbo, Barcelona, 1997. 16 David Buckingham. Educación en medios. Paidós, Barcelona, 2005.
Los medios de comunicación, cada vez más apoyados en una mejor tecnología, son los recursos a través de los cuales la sociedad de masas puede acceder a la información y a las noticias, así como a ciertos tipos de recreación.
Por su formato, los medios informativos se presentan básicamente en dos categorías: impresos (prensa escrita, revistas, historietas, etcétera), y electrónicos (radio, televisión, Internet).
Por su potencial impacto, cada uno de ellos presenta ventajas y desventajas, así como sus propias especificidades en tiempos y dinámicas que conviene tomar en cuenta a la hora de convocarlos.
a ) M e d i o s i M p r e s o s
Ventajas:
Desventajas:
Si bien en cuanto al alcance masivo el impacto de la prensa escrita es limitado, su influencia se sitúa en otro nivel: son los que por lo regular fijan las agendas del debate público que luego son retomadas por los demás medios, lo que resulta de suma importancia para el trabajo de cabildeo o de incidencia política realizado por las organizaciones civiles. No hay nada aún que compita en impacto político con el clásico titular de ocho columnas en la primera plana de los diarios. Por ello, si lo que se quiere es llamar la atención o dirigirse a algún alto funcionario, lo recomendable es recurrir a la prensa escrita.
De acuerdo a varios estudios,17entre 16 y 21 por ciento de las personas en nuestro país recurre a la prensa escrita como su principal medio de información.
en méxico existen 340 periódicos, que publican más de diez millones de ejemplares diarios, y 280 revistas de todo tipo. Los de mayor tiraje son el periódico deportivo Esto, con 325 mil ejemplares diarios, y la revista de espectáculos TVNotas, con 580 mil. Las principales fuentes de publicidad provienen del estado y de las empresas trasnacionales.
17 Estrategias de comunicación y visibilidad para las organizaciones de la sociedad civil. Cimac. México. 2004. Manejo efectivo de medios. Secretaría de Salud. México. 2005.
b ) r a d i o
Ventajas:
Desventajas:
La radio es el medio más consultado, ya que recurren a él como su principal fuente de información entre 60 y 70 por ciento de la población. Lo que lo convierte en un medio ideal para difundir campañas publicitarias, de promoción de la salud o de sensibilización.
c ) T e l e v i s i ó n
Ventajas:
Desventajas:
La televisión es un medio que goza de mucha popularidad, ya que un alto porcentaje de personas la toma como su principal fuente de información.
Sea la televisión, la radio, los periódicos, las agencias de noticias o sus expresiones en Internet, los medios son en su mayoría privados, estatales los menos y algunos funcionan como cooperativas. En esas circunstancias, son los dueños o consejos directivos quienes deciden qué se publica o transmite y qué no, pero además cómo se publica lo que se decide publicar. A eso se le llama la política editorial del medio, porque representa ciertos intereses dentro de la sociedad. No obstante, los articulistas y editorialistas poseen un amplio margen de opinión en los medios, sobre todo los escritos, aunque casi nunca en disonancia abierta con la política editorial del medio que les da tribuna.
La situación de los y las trabajadoras de los medios es distinta. Las y los reporteros pueden simpatizar con los temas que les ofrecemos, por ejemplo, el de la cultura de respeto hacia las personas que viven con VIH/sida, pero si la política editorial del medio en cuestión es renuente al tema, no les permitirán escribir o transmitir sobre el mismo o tendrán que hacerlo a través de notas breves, parciales e incluso insustanciales.
Algunos medios han adoptado posiciones abiertas y liberales respecto a los temas de la sexualidad y el VIH/sida. Uno de ellos, el diario La Jornada, ha adoptado la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH/sida y el combate a la epidemia en su política editorial.
Sin embargo, grupos de poder conservadores, que a su vez son quienes pagan muchos de los costosos anuncios comerciales, siempre presionan para que estos temas sean relegados o de plano queden fuera de la programación, sobre todo televisiva. En tal sentido, cabe resaltar que los medios de comunicación son fundamentalmente espacios de poder donde, en gran medida, se decide la “existencia” o no de ciertos temas y personas, así como qué tipo de existencia. Es decir, su poder no se basa sólo en lo que informan sino también en lo que omiten. Sin embargo, debemos tomar en cuenta que la férrea competencia emprendida entre los medios les ha obligado a abrir sus espacios a temas y posiciones que incluso pueden contravenir su política editorial. Aunque no podemos excluir de estas consideraciones el hecho de que la mayor participación de la sociedad civil en la vida social y política también es un poder que presiona para que los medios mantengan vigente la pluralidad de la información.
cApítuLo IV
La noticia es la materia prima del periodismo. La definición convencional de noticia la define como “todo acontecimiento novedoso, inédito, oportuno, actual, de interés general porque impacta o afecta la vida de un número variable de personas”.18 Sin embargo, en la práctica, la definición resulta más arbitraria porque son los medios informativos los que, en muchos casos, determinan lo qué es o no noticia, los que transforman un hecho o una información determinada en noticia. De toda la información y los acontecimientos que se generan diariamente, los periodistas tienen que hacer necesariamente una selección, destacando ciertos hechos y restándoles importancia a otros. Y como vimos en el capítulo anterior, los medios y los comunicadores defienden determinados intereses y están sujetos a presiones de todo tipo. La noticia es en parte determinada por los intereses personales de aquellos quienes la reportan, la publican
o la transmiten.
Las noticias también son un negocio, eso significa que el entretenimiento y los valores comerciales llegan a ser muchas veces más importantes que la función de servicio que en teoría deben cumplir los medios. La noticia llega a ser un producto redituable que debe “venderse”, olvidando muchas veces su carácter social. Eso es muy claro en el caso de la televisión, sujeta todo el tiempo a la presión de las mediciones de audiencia o rating.
Por último, las noticias también están sujetas a la competencia entre los mismos medios por alcanzar o dar la nota antes que ningún otro medio, es decir por “explotarlas”, y eso puede determinar su contenido y su enfoque, que muchas veces raya en el amarillismo. Sin embargo, esto debe tomarse más como un reto que como un obstáculo.
Para lograr incidir con éxito en los medios, es necesario comprender el proceso que recorre una noticia.
18 Manual de cabildeo en medios de comunicación. Movimiento ciudadano por la Democracia. México. 1998.
3
El camino que recorre la noticia19
Todo el genio del cabildeo en medios consiste en saber cómo influir en este proceso para lograr colocar nuestra agenda temática en la agenda del medio que nos interesa. Por ello resulta importante identificar a los responsables de cada una de las etapas de este proceso –reporteros, editores de secciones, jefes o coordinadores de información, productores, asistentes, conductores, subdirectores, y directores generales– para saber con quién o con quiénes nos tenemos que relacionar.
Por supuesto, cada medio, de acuerdo a su tamaño, estructura y formato, establece su propia dinámica de funcionamiento. Toca a las organizaciones civiles, como parte de su estrategia, averiguar los tiempos y dinámicas de aquellos medios, sobre todo los locales, en los que deseamos incidir. Sin embargo, el esquema presentado arriba lo siguen en general la mayoría de los medios informativos, sobre todo los de mayor circulación y alcance.
Hay que tomar en cuenta que no todas las noticias producidas por las y los reporteros se publican o se transmiten. Una vez escrita o grabada, la noticia puede quedarse a medio camino del proceso descrito, sobre todo si acontece algo importante de último momento o, lo que es peor, por ceder espacio a la publicidad. Según una estimación, los medios publican poco menos de 25 por ciento de la información que reciben.20
Los diarios, las revistas y los noticieros radiofónicos y de televisión dividen sus
| espacios, por lo general, en secciones. | |
|---|---|
| Las secciones tradicionales son: | |
| p o l í T i c a n a c i o n a l | c u l T u r a |
| i n T e r n a c i o n a l | e s p e c T á c u l o s |
| e c o n o M í a o f i n a n z a s | s o c i a l e s |
| e d i T o r i a l o d e o p i n i ó n | d e p o r T e s |
| e s T a d o s | p o l i c i a c a o n o T a r o j a |
| c i u d a d | |
Además, los diarios impresos publican suplementos temáticos con cierta periodicidad y algunos otros medios, sobre todo las revistas y los programas de radio y de televisión, se especializan en algún tema.
Cada una de estas secciones está coordinada por un editor, responsable ojefe de sección que tiene a su cargo una planta de reporteros asignados a la fuente de información. Por ejemplo, existe la fuente de “salud”, donde se ubican por lo regular los temas de VIH/sida y de sexualidad. A veces un solo reportero cubre varias fuentes, sobre todo en los medios informativos locales, pero también puede estar asignado a una sola, dependiendo del tamaño de dicha fuente y de los recursos del medio. Hay medios que, por ejemplo en la fuente política, habilitan a varios reporteros para cubrir áreas como los partidos políticos, el Senado, las cámaras de diputados, Presidencia de la República, etcétera. El que estén acreditados en una fuente es una ventaja para los emisores de información, toda vez que logran una especialización con el paso del tiempo y sus notas y reportajes reflejan mayor profundidad y profesionalismo.
Toda la información que un medio informativo publica o transmite toma la forma de un género periodístico determinado: ya se trate de una pequeña nota
o cable informativo, o de un artículo de opinión o comentario editorial.
El periodista español Álex Grijelmo divide a los géneros periodísticos según el menor o mayor grado de subjetividad plasmado en un texto. Es decir, por el distinto grado de intervención del periodista en su texto informativo.21Este criterio también lo podemos aplicar a la transmisión de información electrónica.
De acuerdo a ese grado, de menor a mayor, los géneros periodísticos se dividen en:
n o T i c i a o n o T a i n f o r M a T i v a En la nota informativa apenas se adivina la presencia de la o del reportero porque en aras de la objetividad evita plasmar cualquier opinión personal. Su trabajo es transmitir datos y hechos concretos de interés general sin incluir juicios de valor propios.
Por su fácil lectura y corta duración, las noticias tienen mayor audiencia que cualquier otro género periodístico y siempre presentan la mayor actualidad. Sin embargo, de esas mismas características derivan sus desventajas:
e l r e p o r T a j e El reportaje, en términos simples, es la recreación de la noticia. Pero además de los elementos noticiosos (¿qué?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿quién?), incluye todo tipo de información que aporte algo a la descripción del hecho o acontecimiento. Pueden ser referencias históricas, declaraciones de diversos personajes, cifras adicionales, citas de libros, anécdotas, testimonios, etcétera.
En la descripción del hecho, el periodista nos da su perspectiva personal pero sin emitir opiniones propias. Se muestra más que en la noticia, nos aporta su propia mirada pero sinjuzgar, descalificar o elogiar. Incluso, nos dice Grijelmo, “puede actuar como agitador de la realidad”, es decir puede provocar los hechos mismos, como en los reportajes televisivos de cámara oculta, o cuando el periodista, por ejemplo, se hace pasar por derechohabiente de un centro de salud para describir la discriminación o la mala calidad de la atención, o simula ser un cliente para denunciar la existencia del mercado negro de medicamentos. Este género tiene sus ventajas para los propósitos que nos interesan en esta guía:
Pero también presenta sus desventajas:
l a c r ó n i c a
En la crónica, el periodista toma prestados los elementos noticiosos de la nota informativa, recurre a descripciones propias del reportaje, e incluye comentarios personales como en el artículo de opinión. Es decir, combina elementos de todos los géneros periodísticos. Es la suma de información más interpretación.
La crónica es el género periodístico más literario y por lo mismo el más difícil de dominar, ya que requiere de un manejo más que óptimo del lenguaje, de una cultura amplia y de un conocimiento experto del tema. Por esas razones, suele encargarse a periodistas experimentados o a escritores familiarizados con el periodismo.
Este género por lo regular se utiliza para narrar eventos deportivos, artísticos, grandes acontecimientos, tendencias culturales, o concentraciones masivas, como la Conferencia Internacional de Sida que se realiza cada dos años en una sede diferente. El reto del periodista aquí es lograr plasmar el ánimo de los participantes, la atmósfera prevaleciente, es decir, meterle ‘color’ a la descripción de la situación.
Además de las ventajas apuntadas para el reportaje, la crónica presenta las siguientes:
También comparte las desventajas apuntadas para el reportaje, y además presenta otras:
• No todos los reporteros están en posibilidades de escribirlas o narrarlas.
• Como se trata de periodistas especializadoss, puede ser más difícil llegar a ellos.
l a e n T r e v i s T a Existen diferentes tipos de entrevistas según la libertad que se dé el periodista para intervenir. Cuando al periodista le interesa ser lo más objetivo posible, se limitará a reproducir de manera textual las palabras de su interlocutor sin emitir opiniones ni interpretaciones. Sólo intervendrá para introducir a la persona entrevistada y en la selección de las preguntas. Es el tipo de entrevista que obedece al esquema de pregunta-respuesta.
Pero si así lo decide, el periodista también puede dar otra presentación a la entrevista y alternar las declaraciones de la persona entrevistada con descripciones de las actitudes del personaje o del entorno y lugar en que se realiza (en la televisión esto se hace con el enfoque de la cámara o con imágenes alternadas para ilustrar lo que se está diciendo), es decir, puede introducir sus propias impresiones subjetivas e interpretar las palabras de su interlocutor.
La mayor ventaja de este género es que:
Pero presenta el riesgo de que:
e l a r T í c u l o d e o p i n i ó n A este género lo caracteriza el predominio de la interpretación personal del periodista sobre la información. Esta última queda relegada a segundo plano. Es el género de la mayor libertad posible porque el periodista puede utilizar todos los recursos a su alcance y expresar sin reservas su opinión. Por lo regular, los artículos o comentarios de opinión los escriben o expresan periodistas especializados o especialistas en el tema. De acuerdo con Alex Grijelmo, los artículos de opinión son los que muestran “la verdadera ideología del diario”
o del noticiero, y aunque algunas empresas presumen de la pluralidad de sus analistas, en realidad siempre existirá una inclinación ideológica. A este género pertenecen la columna, el artículo de fondo y el comentario editorial.
Como especialistas en su tema, algunas organizaciones civiles han logrado espacios de opinión en diarios o noticieros de radio locales o nacionales para alguno o alguna de sus miembros destacados.
Las ventajas de conseguir un espacio de opinión en algún medio son: