La eficacia general en los 38 ensayos considerados, que contaron con 14.983 participantes, consistió en una reducción estadísticamente significativa del 25% en el “comportamiento sexual de riesgo”, según la definición de los analistas (intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,67-0,84), pero este valor disminuyó cuando el seguimiento de los pacientes superó los seis meses tras la conclusión del ensayo.
Los ensayos que utilizaron el uso del condón como criterio de medición registraron una mayor eficacia (aumento del 37%) que los que consideraron el sexo sin protección (reducción del 21%).
Las pruebas para medir la rigidez hepática, como FibroScan, son indoloras, rápidas y aceptables para los pacientes. Actualmente, se emplean de forma generalizada para realizar el seguimiento de la fibrosis en pacientes coinfectados por VIH y hepatitis viral. Cada vez existen más pruebas de que la resistencia a la insulina está relacionada con unos peores resultados en pacientes coinfectados por VIH/VHC, por lo que un equipo multicéntrico de investigadores españoles decidió comprobar si existía alguna relación entre resistencia a la insulina y fibrosis, determinada en función de la rigidez hepática.
Sin embargo, el equipo de investigadores del estudio también descubrió -para su sorpresa, según afirmaron- que los niveles intracelulares (en el interior de las células) del metabolito activo de estos fármacos, el trifosfato (TP), fueron menores de los esperados en los glóbulos blancos (linfocitos) del semen que en células sanguíneas semejantes. En el caso de AZT, los niveles intracelulares del fármaco en los linfocitos-T seminales alcanzaron sólo un tercio de los detectados en células similares en la sangre.
Los hallazgos, publicados en la edición de junio de Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, sugieren que, si bien los virus libres en el semen pueden ser suprimidos con éxito por los análogos de nucleósido, las variaciones individuales del metabolismo del fármaco entre los pacientes pueden permitir que queden algunos linfocitos en semen capaces de transmitir el VIH.
La tuberculosis MDR está causada por una cepa de Mycobacterium tuberculosis que es resistente a isoniazida y rifampicina y se presenta en aproximadamente el 4% de los pacientes con tuberculosis. La gran probabilidad de que la tuberculosis MDR se propague y la alta tasa de mortalidad observada entre los pacientes peruanos subrayan la amenaza para la salud pública que supone no completar su tratamiento en entornos con pocos recursos.
El ‘incumplimiento’, definido como una interrupción prolongada de la terapia, no sólo incrementa el riesgo de reaparición de la tuberculosis y de la mortalidad asociada, sino que también aumenta la circulación de la población de bacilos de tuberculosis resistentes a los tratamientos con los fármacos existentes, lo que tiene graves implicaciones para la salud pública en términos de control de dicha enfermedad.
La terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) ha reducido la incidencia de sarcoma de Kaposi entre las personas con VIH, produciéndose un descenso drástico en el número de casos nuevos tras su introducción a mediados de los años noventa. De cualquier modo, la respuesta del sarcoma de Kaposi ya establecido es impredecible. En algunos casos se produce una regresión, mientras que en otros la enfermedad sigue progresando. En el 30% de los casos esta progresión supone la muerte del paciente.
Existe poca información sobre los factores de predicción de la progresión del sarcoma y los médicos se encuentran con dificultades para manejar su tratamiento en los pacientes que tienen más probabilidades de sufrir una progresión de esta enfermedad. Un método de valoración mediante una escala de puntuación ayudaría a identificar a los pacientes de alto riesgo, evitando que aquéllos con bajo riesgo tengan que sufrir la toxicidad asociada a la quimioterapia empleada.
Se ha estimado que si todas las personas elegibles para recibir TARV la iniciaran cuando su recuento de CD4 estuviera en torno a las 350 células/mm3 (el actual umbral recomendado para el inicio del tratamiento), se podrían evitar más de dos tercios de todas las infecciones por VIH previstas para 2030 en la Columbia Británica (Canadá).
Es poco probable que, a corto plazo, se cuente con una vacuna del VIH, y las actuales opciones de prevención sólo son eficaces en parte. El tratamiento con fármacos antirretrovirales puede implicar una vida más prolongada y saludable para las personas infectadas; por otra parte, el acceso a la TARV está aumentando en todo el mundo.
Un gel de aplicación tópica que contiene estrógenos (una hormona femenina) parece ser capaz de bloquear la infección por VIH en unas células clave del prepucio, según un artículo publicado en la revista digital PLoS One. El equipo de investigadores cree que el compuesto, que ya está disponible como crema, es una “hormona sencilla, barata y fácilmente disponible, que podría crear una barrera viviente frente al VIH que conservaría las defensas naturales del interior del prepucio”.
Se estima que, en 2006, se produjeron cuatro millones de infecciones por VIH en todo el mundo, lo que eleva a 40 millones el número total de afectados. En ausencia de una vacuna, los expertos intentan descubrir nuevos métodos para prevenir la infección por el virus. Recientemente, se produjo cierta expectación respecto a los efectos protectores que la circuncisión tiene en los hombres cuando tres estudios, que contaron con voluntarios africanos heterosexuales, mostraron que esta intervención redujo el riesgo de infección por VIH en un 50-60%.
Los arrestos tuvieron lugar en el Encuentro HIV/AIDS Implementers, celebrado en Uganda. Las tres personas detenidas pertenecen a la organización SMUG (siglas en inglés de Representación de las Minorías Sexuales de Uganda) y pretendían atraer la atención de los delegados sobre una declaración realizada el 2 de mayo por Kihumuro Auuli, director general de la Comisión Ugandesa del Sida: “Los gays son uno de los colectivos que más sida tiene en Uganda, pero dada la escasez de recursos, no podemos orientar nuestros programas hacia ellos en este momento”.
El citado encuentro es un acontecimiento, de carácter anual, copatrocinado por los principales donantes en el campo del VIH, como el Plan de Emergencia del Presidente de EE UU para paliar el Sida (PEPFAR, en sus siglas en inglés), ONUSIDA, el Banco Mundial, el Fondo Mundial, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Red Mundial de Personas que Viven con VIH/Sida (GNP+, en sus siglas en inglés).
La leishmaniasis visceral, provocada por el parásito Leishmania infantum, es una enfermedad presente en zonas de la India, China, Rusia, África y Suramérica, aunque también en España, Italia y el sur de Francia. En el caso de las personas con sida, los signos clínicos de la infección pueden ser poco usuales; por ello, se necesita una confirmación mediante pruebas de laboratorio. En esta enfermedad, las pruebas consideradas estándar de oro son la de tinción de médula ósea para verificar la presencia de parásitos, denominados amastigotos, y la realización de cultivos in vitro de muestras de sangre o médula. También existen ensayos basados en la PCR para comprobar la presencia del material genético del parásito en la sangre o la médula ósea.
Entre marzo y mayo de 2007, unos lotes de nelfinavir (Viracept®) se contaminaron por accidente con MSE durante su fabricación. Una vez descubierto el problema, se informó a la autoridad europea competente en medicamentos, lo que condujo a la retirada casi mundial de las partidas de nelfinavir y a la suspensión temporal de la licencia del fármaco.
Roche ha realizado estudios para intentar determinar el riesgo de los pacientes por exposición a MSE. Dado que esta sustancia es potencialmente cancerígena, no es posible realizar ensayos en humanos para comprobar qué nivel de exposición supone un riesgo sustancial de cáncer. En consecuencia, la empresa farmacéutica examinó diversos estudios con animales.
Otros progresos alentadores recogidos en el informe, que fue elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ONUSIDA y UNICEF, son el aumento del acceso a las intervenciones para prevenir la transmisión de madre a hijo (TMH) del virus de la inmunodeficiencia humana y los mayores niveles de realización de pruebas y counselling del VIH.
Sin embargo, el informe “Hacia el acceso universal: Prioridades del escalado de las intervenciones en VIH/sida en el sector sanitario” también mostró que siguen existiendo obstáculos a la hora de proporcionar tratamiento antirretroviral a las personas que más lo necesitan.
Un miembro del grupo de investigación, el profesor George Shaw, de la Universidad de Alabama en Birmingham (EE UU), declaró a The Birmingham News: “El motivo por el que [este hallazgo] tiene importancia es porque nos viene a decir que, si estamos intentando desarrollar una vacuna, un microbicida, o cualquier otra medida para prevenir la infección, lo único que hay que hacer es prevenir la transmisión de un único virus.” Y añadió: “Debería ser posible. Todo lo que tienes que hacer es dar un empujón adicional a lo que ya constituye un proceso eficaz”.
El estudio reveló que algunas combinaciones de terapia antirretroviral [TARV] (como por ejemplo las que incluyen tenofovir -Viread®-, efavirenz -Sustiva®- o atazanavir -Reyataz®-) tuvieron menor probabilidad que otras de ser cambiadas por culpa de la toxicidad. El equipo de investigadores cree que, en muchos casos, los pacientes a los que les va bien un tratamiento anti-VIH podrán mantener esa combinación de fármacos durante un periodo de tiempo prolongado.
La TARV reduce de forma significativa el riesgo de morbimortalidad en personas con VIH. Sin embargo, los fármacos antirretrovirales no pueden curar la infección, y es probable que muchos pacientes que viven con el virus necesiten recibir dicha terapia durante décadas.
A fin de diseñar unas iniciativas adecuadas de prevención y tratamiento, es importante contar con una información epidemiológica precisa. Esto es especialmente cierto en el caso del África meridional, donde la epidemia del VIH sigue expandiéndose. Las pruebas de fluidos orales podrían constituir herramientas útiles en estos proyectos de vigilancia epidemiológica.
En consecuencia, el equipo de expertos diseñó un estudio transversal (o de “foto fija”) para valorar la precisión de estas dos pruebas orales del VIH. La población del estudio estuvo conformada por 273 mujeres embarazadas de Namibia cuyo estado serológico al VIH era desconocido. El subtipo del virus predominante en esta región es el C.
La encuesta, publicada recientemente en la versión digital de la revista AIDS and Behavior, contó con más de 2.700 usuarios de gay.com, un sitio web de redes sociales gays de EE UU. Asimismo, se descubrió que los hombres homosexuales también deseaban contar con información que abarcara temas mucho más amplios que la prevención del VIH, incluyendo distintos intereses relacionados con la salud sexual y mental.
Aunque un número significativo de hombres homosexuales ya está empleando internet como medio para conocer parejas sexuales, el concepto de utilizar estrategias basadas en internet para la prevención del VIH con hombres gays es relativamente nuevo y, en consecuencia, existe poca información contrastada sobre el modo de establecer las bases para estas intervenciones (véase esta noticia de la Conferencia Internacional del Sida de 2006 en Toronto [Canadá], que incluye un debate respecto a los distintos tipos de intervenciones que existen actualmente).
Aunque se han realizado llamamientos para que las personas de África inicien la terapia antirretroviral (TARV) con más antelación, los autores afirman que su modelo es el primero en calcular qué impacto tendría el comenzar antes el tratamiento sobre los sistemas sanitarios y sociedades más castigadas por el VIH.
Los hallazgos fueron publicados en la edición de marzo de 2008 de PLoS Medicine, en un artículo firmado por Timothy Hallett, Geoff Garnett y su equipo de colaboradores del Departamento de Epidemiología de las Enfermedades Infecciosas del Imperial College de Londres.
Además, el régimen de rifampicina es más económico que el de isoniazida, según otro análisis de los datos que también se hizo público en dicha conferencia. El ensayo no comparó el efecto de los dos regímenes en la prevención de nuevos casos de tuberculosis.
El tratamiento preventivo con isoniazida (TPI) para la tuberculosis latente se prolonga durante un periodo de entre seis y doce meses, y está recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para todas aquellas personas con VIH que hayan recibido un diagnóstico de tuberculosis latente mediante una prueba de sensibilidad a la tuberculina.
Existe información contradictoria respecto al vínculo entre el uso tanto de antidepresivos tricíclicos como de SSRI y el riesgo de cáncer. Algunos estudios han sugerido la existencia de una relación entre su consumo y el riesgo de sufrir algunos cánceres, mientras que otros no. Por el contrario, algunas investigaciones han apuntado que el tratamiento con antidepresivos del tipo SSRI podría tener un efecto anticancerígeno en pacientes con linfoma de Burkitt.
Ningún estudio ha examinado la posible relación entre el tratamiento con antidepresivos (tricíclicos o SSRI) y el riesgo de sufrir cáncer en personas con VIH en el periodo anterior o posterior a la TARGA; asimismo, tampoco existen estudios previos que hayan analizado la existencia de una posible relación entre el cáncer y el tratamiento con antidepresivos y las familias individuales de fármacos antirretrovirales.
El equipo de investigadores del estudio sugiere que dejar el tratamiento sin modificar constituye una respuesta perfectamente aceptable frente a los repuntes virales transitorios y de bajo nivel.
El objetivo de la TARV es reducir la cantidad de VIH en sangre hasta niveles indetectables (como mínimo, por debajo de 50 copias/mL). Si los incrementos de carga viral se mantienen dentro de niveles detectables durante la TARV, puede producirse la emergencia de cepas de virus con resistencia a los fármacos, así como un descenso del recuento de células CD4 y un aumento del riesgo de enfermedades asociadas con el VIH.