CHANCRO BLANDO

Chancro blando
Chancro blando

El chancro blando es una ETS producida por una bacteria llamada Haemophilus ducrey, que produce una úlcera o llaga con pus, de 2 a 5 días después del contacto sexual con una persona infectada. Esta úlcera posteriormente empieza a aumentar de tamaño y se hace más profunda. Por lo general es dolorosa, sucia, y sangrante.

En la mujer la úlcera del chancro blanco se localiza generalmente en la parte posterior de los órganos genitales o en la vagina. Tanto en el hombre como en la mujer, se presenta un ganglio inflamado en la región inguinal, muy doloroso. Esta enfermedad no desaparece sin un tratamiento médico adecuado.

Definición

Es una enfermedad bacteriana que se disemina únicamente por contacto sexual. Poco frecuente en nuestro medio, está muy extendida en África subsahariana, sureste asiático y países caribeños.

Transmisión

Se transmite por el sexo vaginal o anal sin protección con una pareja infectada.

Etiopatogenia

La bacteria causante es un cocobacilo gramnegativo, el Haemophilus ducreyi. Todos los pacientes con diagnóstico de chancroide deben realizarse una prueba de anticuerpos frente al VIH, pues se asocian frecuentemente. Los hombres no circuncidados tienen más riesgo que los circuncisos de contraer el
chancroide de una pareja infectada.

Periodo de incubación

De 1 a 2 semanas.

Clínica

Tras el periodo de incubación, se desarrolla una protuberancia pequeña en los genitales que se ulcera en 24 horas. La úlcera es de tamaño variable de unos milímetros hasta 5 centímetros, dolorosa, blanda, de bordes irregulares y bien definidos, friable y con supuración gris o amarillo grisácea. En los hombres se aprecia una sola úlcera, mientras que en las mujeres pueden apreciarse varias. Las localizaciones más frecuentes son prepucio, surco peneal, glande, cuerpo del pene, meato uretral y escroto, en los hombres. En las mujeres en labios mayores y menores, región perianal y muslos. La mitad de los pacientes presenta inflamación de los ganglios inguinales (bubones), que sin tratamiento progresarán a la abscesificación y ulceración.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico, con pruebas de T. pallidum negativas.

También:

  • Tinción de Gram.
  • Cultivo de Haemophilus ducreyi.
  • Técnicas de detección de ácidos nucleicos.

Tratamiento

El tratamiento erradica el germen, consigue la curación de las lesiones y evita la transmisión a parejas sexuales.

Las pautas de elección son:

  • Azitromicina: 1 g, vía oral, en monodosis.
  • Ceftriaxona: 250 mg, im, en monodosis.
  • Ciprofloxacino: 500 mg, vía oral, cada 12 horas, durante 3 días.
  • Eritromicina: 500 mg, vía oral, cada 8 horas, durante 7 días.

Las úlceras suelen curarse a los 10 días de finalizado el tratamiento. Las adenopatías pueden tardar hasta 3 semanas más, y en ocasiones deben de ser drenadas.

Existen cepas resistentes a estos fármacos y pueden usarse otras pautas como alternativa:

  • Norfloxacino: 800 mg, oral, en monodosis.
  • Espectinomicina: 2 g, im, en monodosis.

Si no se produce resolución de las lesiones tras el tratamiento, se debe descartar coinfección por T. pallidum o por virus herpes simple. En pacientes embarazadas y lactantes se prefiere tratamiento con ceftriaxona o con eritromicina.

Como la coinfección por VIH y lúes es frecuente, se recomienda realizar serologías al principio y a los 3 meses.

Manejo de las parejas sexuales

Todas las parejas sexuales desde los 10 días previos a la aparición de las lesiones deben ser exploradas y poder ser tratadas en caso necesario.